Había una vez un hombre en una aldea que todos los días compraba seis panes. Un día, su amigo le preguntó el por qué de esa costumbre, y el hombre le respondió: "La razón por la que compro seis panes cada día es muy sencilla. Con el primero me alimento, el segundo lo tiro, el tercer y el cuarto los devuelvo y el quinto y el sexto los presto".
El amigo le miró con perplejidad y le dijo: "Lo siento, pero si no te explicas mejor, no lo entiendo". Y el hombre le contestó: "Es muy sencillo. El primero es para mí, para que pueda alimentarme cada día. El segundo se lo doy a mi suegra, que es como tirarlo. El tercero y el cuarto se los devuelvo a mis padres, por todos los alimentos que me dieron cuando yo era un niño. Y el quinto y el sexto se los presto a mis hijos, para que puedan comer hoy y me los devuelvan el día de mañana."

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