Un día, la hiena decidió reunir a los demás animales salvajes de la sabana, y cuando ya todos estaban allí, les dijo:
- Queridos animales de la sabana, os he reunido porque todos me llamáis "hiena". Sin embargo, yo soy un ser bueno y afable, no quiero seguir llevando ese despectivo nombre. A partir de ahora, quiero que me llaméis "Amine", que significa "ser de confianza".Los animales salvajes reflexionaron un momento y contestaron:
- De acuerdo, muy bien. Pero como prueba de confianza, te dejaremos esta cabrita en tu cueva para que la guardes. Mañana a esta hora volveremos a recogerla. Así sabremos que eres un ser de confianza.
La hiena asintió sin pensarlo y los animales salvajes volvieron cada uno a su casa. Pasó el día y al llegar la noche, la hiena tenía mucha hambre, le sonaba el estómago, pues no había probado bocado durante todo el día. Ya casi desesperada, se abalanzó sobre la cabrita y la devoró hasta los huesos.
Al día siguiente, los animales de la sabana se acercaron a la cueva de la hiena y gritaron:
-¡Anime, Anime! ¿Dónde estás?
- Dad este nombre a quien realmente se lo merezca...
Y la hiena se perdió entre los arbustos, triste y cabizbaja.
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